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domingo, 24 de marzo de 2013

Acacio Puig: un par de caladas de tabaco negro.

 
 UN PAR DE CALADAS DE TABACO NEGRO
 Una mañana cualquiera, Acacio se despierta, enciende un cigarrillo y se pone a pintar. Puede ser una ilustración por encargo para un libro de poemas de Michel Houllebecq, un lienzo para una exposición en Valencia o un dibujo para una camiseta en favor del pueblo palestino.
 No importa el destino. Es su trabajo, su único trabajo y su forma de vida. Se pone a la faena sin esperar a que las musas llamen a su puerta (tal vez no encontraron el timbre) y sin replantearse el objetivo de la pintura en la sociedad del siglo XXI. Dos profundas caladas de Coronas negro son suficiente motivación para emprender la faena. El camino del dormitorio al estudio de pintura está jalonado por sus cuadros y los de sus amigos, tal vez para no despistarse ni por un instante de su objetivo.
 Allí le esperan los amarillos y los rojos, los personajillos, a veces algo perdidos, muchas dispuestos a la faena sexual, o directamente inmersos en ella...siempre formando un mundo cruelmente divertido, tétricamente alegre, de escalerillas, sillas, dameros, cruces y círculos.
 "No tener que replantearse cada día la función del arte, ¿es una ventaja?" le pregunto alguna vez, casi de manera ingenua. "Me deja más tiempo para pintar, así que supongo que es una ventaja, al menos para quien disfrute viendo mis cuadros"
 Si pasas por su casa, sorprende la cantidad de libros que hay en todas las estancias, incluso en el cuarto de baño. Si sacas alguno de su sitio, podrá contarte algo de él, y si tienes suerte, te lo prestará.
 Ésta es su faceta más egoísta, la de prestar libros. Yo sé que lo hace con la intención de poder charlar luego sobre ellos contigo.
 A menudo, las ventanas de su casa están abiertas, y si escuchas con atención podrás oír algo de música francesa de los años sesenta o a de Lighetti. Pero nunca demasiado alta. Sale de un pequeño radio-cassette de esos que hace treinta años venían de Canarias en la maleta de algún primo lejano.
 Para calentarse, la estufa de butano, la mítica que a tantos hogares calentó antes del despegue económico de nuestro país. Es un hombre austero, honesto, consecuente, siempre dispuesto a echar una mano a un amigo.
 A veces pasea mirando al suelo, pero no está triste; simplemente busca en lo que otros desprecian tirando al suelo, un chispazo de belleza.
 "A mí, una de las cosas que más me gustan es mirar los cuadros. Los que tengo en casa los miro mucho", advierte cuando te enseña los que decoran las paredes de su morada.
 Y es verdad. Mientras te los enseña, los observa con avidez, como si fuera la primera vez que los ve, a pesar de que conoce hasta el más mínimo detalle.
 Probablemente esa sea su mejor cualidad: la capacidad de entusiasmarse con las pequeñas cosas, la nula necesidad de lujo, el cariño con que te invita a comer una paella hecha en la olla exprés (adjuntamos receta al dorso) y, sobre todo, esa capacidad de deleitarse con la belleza sin la necesidad, a menudo enfermiza, de poseerla.
 Recomiendo acercarse a sus cuadros olvidando los prejuicios para poder observar con la misma naturalidad una silla y una polla. Están hechos para disfrutar (los cuadros, digo). Aprovéchense pues, es un lujo, pero gratis.
 Texto: UN PAR DE CALADAS DE TABACO NEGRO, por Francisco Javier Rodríguez del Burgo
 Acacio Puig es un artista polifacético, un animador social y cultural, un luchador incansable y coherente que sufrió sin amilanarse los zarpazos de la dictadura. Es un hombre de gran formación intelectual que sigue teniendo inquietud y ansia por conocer nuevas cosas y por crear un Nuevo Mundo.
 Ha sido y es ilustrador y ha trabajado para Babelia -suplemento cultural de El País- trabajando en la actualidad para las editoriales Susaeta y Acuarela.
 También ha ilustrado libros de diversos poetas actuales a petición  de éstos.
Es un gran conversador y, sobre todo, un artista fiel a sí mismo.

Mateo Santamarta.

viernes, 17 de agosto de 2012

Vídeos de Acacio Puig sobre su obra. Confidencias de un pintor madrileño desde su residencia palentina.

Mediada la primera década del 2000, mi amigo Javier del Burgo realizó este documental sobre mis tareas en Palencia. Tardó tiempo en llegar a mi nuevo domicilio en una aldea segoviana el resultado final.
Considerando que refleja bien pensamientos y pinturas recientes...resolvemos nuestros vacíos de ignorancia informática y, con ayuda de Rafael de Dios (poeta) finalmente, Mateo lo coloca en el blog.

Gracias a tutti frutti.
Acacio.




Acacio Puig es un artista madrileño polifacético y singularísimo. Pintor, serígrafo, ilustrador ( Babelia, Editorial Acuarela, Editorial Susaeta, etc). Es también un destacado activista político y social. Actualmente reside en una bonita y pequeña casa del simpático pueblo segoviano de Riaguas de San Bartolomé.
Estos vídeos fueron realizados durante su etapa palentina en que habitó una casa unifamiliar de doble planta en pleno centro de Palencia -un lujo- y en la que compartimos bonitos momentos. (Mateo Santamarta)
http://www.youtube.com/watch?v=KrB7ljRqOn0


http://www.youtube.com/watch?v=hfwxRK5InmQ


http://www.youtube.com/watch?v=nnfc8RkkmSA


http://www.youtube.com/watch?v=PiK5sstmnoI

domingo, 24 de junio de 2012

Acacio Puig, artista comprometido con la libertad.

Cartel de Acacio Puig para La Comuna de expresos políticos del franquismo.
Acacio Puig es , además de un gran artista  y un ilustrador reconocido, un personaje comprometido en la lucha por la libertad y por la recuperación de la memoria histórica que no escatima esfuerzos para que pueblos desheredados como el palestino lleguen a conseguir su pleno estatus como nación independiente. Aquí podemos ver dos vídeos realizados por Burgos Digital en los que se plantea  el tema de los antiguos presos políticos del franquismo así como el de la impunidad de la que gozan los que ejercieron la tortura durante el régimen ilegal franquista.




lunes, 6 de febrero de 2012

Manifiesto por un consumo solidario y responsable


Manifiesto por un consumo solidario y responsable




Los sindicatos han convocado una huelga de consumo para el día 18 de febrero. Los miembros del grupo REdSISTENCIA apoyamos dicha huelga, pero queremos aportar nuestras propuestas para una movilización más general, continua y, a la larga, eficaz.

Esas propuestas se concretan en el “Manifiesto por un consumo solidario”

Manifiesto por un consumo solidario.

Compañer@s trabajador@s,

Nadie ignora la agresión que, desde hace muchos años, venimos padeciendo por parte de todos los estamentos del poder, fundamentalmente el económico. Tras años de salarios congelados, el colectivo de trabajadores públicos, ha visto cómo, se le han aplicado recortes en dos ocasiones en poco más de un año. En estos momentos, la situación se agrava dramáticamente con los recortes en los servicios que se prestan a los ciudadanos.

El resto de trabajadores en toda Europa, pero con mayor virulencia en nuestro país, padece las consecuencias de un aumento continuo del paro, una mengua en sus salarios y condiciones laborales, y serias pérdidas en sus derechos sociales y sindicales.

Y esto no ha hecho más que empezar.

Al mismo tiempo, los trabajadores del sector público sufren una campaña de menosprecio a su trabajo, no desprovista de calumnias y medias verdades, presentándolos frente al resto de los ciudadanos como un grupo de privilegiados, vagos e incompetentes; como unas rémoras  que están impidiendo la recuperación económica del país. Esta campaña puede hacerse extensiva al resto de trabajadores, enfrentándolos a los desempleados por el mero hecho de tener trabajo: “Divide y vencerás”. Es un lema militar, que se aplica de modo natural en esta crisis-guerra-lucha de clases.

Al poder les conviene que estemos divididos, que no seamos capaces de fijar nuestros verdaderos objetivos, y que no sepamos discernir quienes son los enemigos en esta lucha. Lamentablemente, lo están consiguiendo.

Sin embargo, los grandes cerebros del FMI y el Banco de España empiezan a advertir que con tanto recorte se retraerá el consumo. Y sin consumo, no podrán arrancar las economías de los países, generando más desempleo. Y -lo que realmente les importa- no se podrá pagar la deuda.

No sería raro que esas mismas instituciones acabaran por acusar a los empleados públicos de desacelerar la recuperación del país. ¿Por qué no iban a hacerlo una vez más? Ya les acusaron de vivir por encima de sus posibilidades. Aún les acusan de ser un lastre para la economía. Y ahora, podrían ser los responsables de la caída del consumo, puesto que, aun viendo mermados sus ingresos, continúan estigmatizados por el sambenito de ser unos privilegiados al mantener sus puestos de trabajo. Acusaciones todas, de la primera a la última, falaces.

Por todo lo anterior, queremos proponeros un cambio en nuestros hábitos de consumo. Consumamos en la medida de nuestras posibilidades, pero hagámoslo de un modo “creativo”, pensando con detenimiento a quién favorecemos con cada compra que hacemos.

Esta es nuestra propuesta:

Consumamos lo que necesitamos pero favoreciendo, siempre que podamos, a los pequeños comercios, negocios y empresas, impidiendo al mismo tiempo, que la Banca siga lucrándose de forma usurera con  nuestro consumo.

Si la compra resulta un poco más cara, debemos pensar que esos pocos euros que ahorramos consumiendo en grandes empresas se detraen, en parte, de las condiciones laborales de sus trabajadores, de las inversiones poco limpias de esas empresas, de la explotación indiscriminada de la agricultura, la pesca y la ganadería. No debemos tolerar que nadie use tu dinero para presionar al gobierno con el objetivo de conseguir mayores beneficios para ellos y mayores recortes para nosotros.

Pensemos también en el colectivo al que –en cierto modo- ayudaríamos. Los autónomos y pequeños empresarios son el patito feo de nuestra sociedad. La patronal los pone por delante en sus negociaciones, puesto que efectivamente son los más desfavorecidos, pero se olvidan de ellos en sus reivindicaciones, que pasan siempre por pedir peores condiciones laborales para los trabajadores. Estas peticiones en nada favorecen al pequeño comerciante, al autónomo, al pequeño empresario que ve cómo le pisotean los mismos que dicen defenderlos, haciéndoles competencia desleal, presionando a la baja con precios inasumibles, imponiendo horarios que ellos no pueden seguir.

Nada pueden imponernos acerca de nuestro consumo. Nuestros conciudadanos, que lo están pasando tan mal o peor que nosotros, se verían favorecidos, y aquellos que dicen defenderlos no podrían decir nada, pues eso es lo que haríamos: defender lo que ellos afirman defender.

Por todo ello, si estás de acuerdo con nosotros:

Procura consumir, siempre que sea posible, en los comercios de tu ciudad. Los tienes cerca y aunque gastes algo más, lo estás invirtiendo en calidad de vida para todos. De esta forma no subvencionarás a quien te insulta abiertamente, como el dueño de la cadena Mango o Adolfo Domínguez, entre otros. Los beneficios de estas cadenas los mantienen en una auténtica posición de privilegio desde la que pueden hacer mucho daño a toda la ciudadanía.
Si no queda más remedio que acudir a una gran empresa o comercio, intenta averiguar cuáles de ellas tienen mejores condiciones laborales, cuáles explotan menos el medio ambiente, cuáles pertenecen o no a grupos de presión. Intenta no cribar sólo por el precio, porque cualquier euro que ahorremos hoy, puede ser pan para hoy y hambre para mañana.
Procura comprar en aquellos comercios o empresas que facilitan el consumo a los desempleados, mediante descuentos o facilidades en el pago. No hay demasiadas aún, pero estamos convencidos de que, si con nuestro apoyo facilitamos su labor y la difundimos, cada vez habrá más.
Trata de pagar siempre en efectivo, sobre todo en el pequeño comercio. Conseguiremos dos objetivos: que el comerciante no tenga que pagar comisiones por la venta y que su banco deje de ganar dinero con operaciones a crédito por las que nos cobran intereses que superan la usura.
Plantéate  cambiar de banco. Busca uno que no invierta en asuntos sucios como especular con alimentos, presionar con la deuda de un país o invertir en armas. La banca ética puede ser una opción, pero no es la única. Hay que informarse, porque no toda la banca es igual. Si somos clientes de un banco cuyos dirigentes aconsejan la reducción de más prestaciones sociales o laborales, debemos  plantearnos  recortarles  a ellos sus beneficios.
En nuestras manos está. Podemos conseguirlo. Podemos poner nuestro pequeño grano de arena, humilde, pero creativo, social y solidario.

HAZ DEL CAPITALISMO TU CLIENTE.
Listado provisional de blogs participantes

Hoy no sé ni quién soy
http://eliasgomis.blogspot.com/

50 maneras de abrir una lata de conservas
http://50maneras.blogspot.com/

¿Qué he hecho yo para merecer esto?
http://bastayadepp.blogspot.com/

Lo que quisiera contarte
http://nachosendon.blogspot.com/

Vuelve a mirarlo
http://vuelveamirarlo.blogspot.com/

La yoyoba
http://yoyoba-layoyoba.blogspot.com/

La vida floja
http://lavidafloja.blogspot.com/

Ensenada de Riazor
http://ensenadaderiazor.blogspot.com/

Eva Xaramitera
http://evaxaramitera.blogspot.com/

Buscame en el ciclo de la vida
http://buscameenelciclodelavida.blogspot.com/

Taller de Manuel
http://tallerdemanuel.blogspot.com/

Kabila
http://rafa-almazan.blogspot.com/

El porquero de Agamenón
http://porqueroagamenonn.blogspot.com/
-
Reflexiones
http://elcuadernodeunizquierdista.blogspot.com/
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Ysupaís
http://ysupais.blogspot.com/
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Perroflautas del mundo.
http://perrosflautadelmundo.blogspot.com/
-
Arte y Poesía
http://mateosantamarta.blogspot.com/
-
Obras de Mateo Santamarta
http://obrasdemateosantamarta.blogspot.com/
-
EL GALLO MULTICOLOR:......... La farsa democrática o la partitocracia: Altavoz para GALLOS DEL ALBA
http://lafarsademocticaolapartitocracia.blogspot.com/
-
Fisiquimi
http://davidtieneunblog.blogspot.com/
-
Emilio Manuel
http://emilioeducadoryantropologo.blogspot.com
-
TRIVIUM
http://triviumgaia07.blogspot.com/

Caridad Jimenez
http://caridad65.blogspot.com



Lola
http://orientacioneducativa-lola.blogspot.com/

jueves, 8 de diciembre de 2011

Reportaje fotográfico de Manuel Xineiro en la casa de Acacio Puig


Las casas en las que vive Acacio, se colman pronto de personalidad. He conocido tres: una en Madrid, en la Calle Ríos Rosas, otra en el centro de Palencia: una magnífica casa de dos plantas del legado familiar y, por fin, una pequeña y simpática casa en Riaguas de San Bartolomé, una casa de pueblo "la del médico". De ésta última os dejo un reportaje fotográfico de Manuel Xineiro, un excelente fotógrafo y amigo de Acacio Puig.
Mateo Santamarta










miércoles, 2 de noviembre de 2011

Gustave Courbet. El sueño de la Comuna, por Acacio Puig (Viento Sur)



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. Gustave Courbet.
El sueño de la Comuna
VS 0 | | sección: web | 18/10/2011
Acacio Puig



Han transcurrido 140 años desde la derrota en Francia de la primera gran
revolución social moderna: La Comuna. Sin embargo, como se clamaba
durante la conmemoración de su primer centenario en las calles de Paris,
La Comuna no ha muerto. Acontecimiento vivo, jalonado este año 2011 en
Francia por decenas de actividades en ciudades, barrios y pueblos
(actividades que frecuentemente concluían con el vibrante canto de La
Internacional) la gesta de La Comuna y el fraternal recuerdo hacia quienes
la defendieron a sangre y fuego, forma parte de la memoria de todos los
 combates posteriores por cambiar el mundo de base.


Excepcional referente de la posibilidad de “completa emancipación política
y económica de los trabajadores, la Comuna, causa del proletariado mundial,
sigue viviendo porque encarna la causa de la revolución social” (1).
Reivindicada por el común, la fracasada revolución de 1871 constituye desde
entonces estímulo y lección para las más diversas corrientes del socialismo
revolucionario.


Rescatar al Courbet militante, de profesión pintor, delegado por el sexto distrito
de Paris al Consejo de la Comuna y artífice de la Federación de Artistas, parece
también más que apropiado en tiempos de flojera, deserciones y confusión.
Nuevos tiempos en que incluso las mejores gentes del ámbito cultural se resignan
al corto (aunque necesario) papel, de generosos compañeros de viaje, que
legitiman el apoyo a tantas causas de riesgo, aquellas que no encajan en el
andamiaje de la corrección política y el engrase del capitalismo realmente
 existente.
Rescatar a Courbet es rescatar al revolucionario que se definía escribiendo “no
solo soy socialista, sino también demócrata y republicano, es decir, partidario de
cualquier revolución”… y es también retomar el trabajo de un pintor que forma
parte por derecho propio de la Gran Historia del Arte como artífice decimonónico
de aquellas rupturas ético-estéticas que deseaba capaces de representar lo
esencial de su época.


Construyendo identidad como artista y como revolucionario


“Ser capaz de representar las costumbres, las ideas, el aspecto de mi época;
ser no solo un pintor, sino un hombre, en pocas palabras, hacer arte vivo,
esa es mi intención” escribía Courbet en su catálogo de 1855, ya inmerso
en su desafío a la Exposición Universal.
Quizá lo más apasionante en Courbet sea el laborioso proceso de
autoconstrucción que recorrió desde su nacimiento en 1819, en el seno de
una familia de propietarios rurales en el antiguo Franco Condado y la
incidencia que en su formación como persona y artista, tuvieron las
revoluciones de 1830 y 1848. Experiencias intensas que flanquearon la
trayectoria que en el arte le llevó a liderar el movimiento realista y en
política, a desempeñar una actividad comprometida y relevante en 1871
durante la insurrección revolucionaria de la Comuna.


Ornans, próximo a Besançon, fue la pequeña patria del primogénito de
una familia ilustrada, con plena conciencia del ser ciudadano y partícipe
en el derrocamiento del Antiguo Régimen (abuelo jacobino y padre
republicano). El ejemplo materno junto al de sus cuatro hermanas, contribuyó
a su primera construcción de un tipo femenino positivo de “mujer laboriosa,
de sensualidad contenida, trascendida en romanticismo y picardía” (2).
La disidencia respecto a la entronización borbónica de Luis Felipe
(Luis XVIII) en 1815, debió pues impregnarle desde su infancia.


Del padre admiró el joven Courbet la honradez y el espíritu filantrópico,
además de la confianza en el progreso técnico y la conveniente distribución
igualitaria de sus logros. Impregnado por el paisaje regional y atento a los
cotidianos avatares de sus convecinos, el realismo de Courbet se incubó
entre valores familiares y la mirada atenta y el oído despierto con que vivió
su adolescencia rural.


En cuanto al aprendizaje pictórico también lo realizó en la región, en el
taller de Flajoulot, discípulo de David, continuando allí hasta el año 1839
en que se trasladó a Paris.
Tenía entonces veinte años.




El joven Courbet encontró un Paris que era un hervidero de cambios, una
ciudad crisol de crisis social y cultural.
En el ámbito artístico de mediado el siglo XIX, Paris se convirtió en la capital
de Europa en la que dos corrientes se disputaban la hegemonía: los neoclásicos,
discípulos de David, admiradores del arte heroico de la Antigüedad clásica y
su bagaje de armoniosas perfecciones y los románticos, como Delacroix y
Géricault, imaginativos, fogosamente coloristas y en cierto sentido, mitómanos
del exotismo. Las dos tendencias, bien asentadas en los Salones, se
amaneraban en manos de los epígonos; con intuitiva reacción Courbet tomará
pronto distancias incluso de quienes inicialmente se sintió más próximo, los
románticos, que ya se encontraban en pleno deslizamiento esteticista.


En pocos años de búsqueda y tanteos, Courbet se posicionó pues contra los
referentes pictóricos instituidos, cultivando un protorrealismo costumbrista
(autorretratos, retratos familiares…) realizado sobre formatos pequeños que
le abrirán por primera vez en 1844, las puertas del Salón, al que volverá en
1846 y 1847, con el retrato de Baudelaire.
Durante ese tiempo, la nueva situación social pareja al desarrollo en Francia
de la Revolución Industrial y la diversificación de organizaciones obreras y
artesanales, llevará a Courbet a proclamar la necesidad del compromiso y
declararse “partidario de los socialistas de todas las sectas”. El período presto
a precipitar en la Revolución de 1848, modelaba en Gustave Courbet un estado
de “disponibilidad”, ese que en palabras de Lowy “puede llevar a un intelectual
a romper con su clase o con la primera clase con que se había identificado;
ruptura que produce una situación (…) que puede conducirle a la adhesión
intelectual a otra clase” (3). En esos años de gradual emergencia del protagonismo
obrero y nuevas posibilidades abiertas a su organización, acción y teoría, Courbet
(como un minoritario pero significativo sector progresista de su generación en
toda Europa) fue uno de los adherentes a las razones socialistas.


Correlato en el campo del arte fueron las nuevas perspectivas, tan libres
como inciertas, que el derrocamiento del Antiguo Régimen había abierto para
pintores y escultores desde 1789. La desaparición del corsé protector de los
gremios y su jerárquica organización piramidal fue a la par con la diversificación-
mutación de la clientela tradicional: monarquía, aristocracia, iglesia.
Rotos los gustos antaño cristalizados y surgida una nueva clientela de clases
medias nacidas de la extensión de la Revolución Industrial, todo empezó a
cambiar y sin embargo “ para el hombre de negocios, el artista era poco más que
un impostor que pedía precios absurdos por algo que apenas si podía considerarse
un trabajo honrado (…) Aunque las nuevas condiciones tuvieron su compensación,
la amplitud del terreno en que escoger y la independencia respecto a los antojos
de los clientes (…) abrió un campo de libertad e inseguridad” (4)


La ética política que el linaje jacobino-republicano permitió a Gustave Courbet ubicarse
 dignamente durante sus primeros años parisinos, mutó pronto en una ciudad en que
 sociedades secretas y clubs revolucionarios se multiplicaban (más de 600 entonces),
el prestigio de insurgentes incombustibles como Blanqui era enorme y la reciente
publicación por Proudhon de ¿Qué es la propiedad? constituía referente obligado
del nuevo debate social.
Además, el protorrealismo de Courbet le situaba como pionero en el espacio cultural
abierto tras el inicio de la deriva de la segunda generación de neoclásicos
(“David c´est fini”) y románticos-parnasianos. Courbet amplió sus amistades
(en Francia el crítico Champfleury y poco después el marchante holandés Van
Wisselingh). Su viaje a Holanda en 1847 despejó su horizonte (deslumbrado por
Rembrandt), reforzando su concepción del realismo tras el estudio de la pintura
holandesa de los dos siglos anteriores y transformando, también, su primer concepto
de tipo femenino basado en la citada sensualidad contenida (2) para complejizarlo
evolucionando desde el desnudo Dormeuse (1845) al de La blonde endormie, que
ya desbordaría ampliamente los presupuestos de neoclásicos y orientalistas.


La revolución de 1848.


El ideario jacobino-republicano que básicamente sustentó al Courbet progresista
hasta entonces, estalló definitivamente ese año como un traje demasiado pequeño,
cuando a la magnífica revolución de febrero sucedió la sucia revolución de junio.
En palabras de Marx, “La revolución de febrero fue una revolución magnífica,
gozaba de la simpatía general dado que las contradicciones que más tarde surgieron
de ella se encontraban aún en estado latente y la lucha social que constituía su base
era todavía de carácter verbal. La revolución de junio, por el contrario, fue una
revolución “repugnante”, porque la acción reemplazó a la frase, porque la propia
república descubrió la cabeza del monstruo arrancándole la corona que la ocultaba
(…) En junio, los obreros parisinos fueron aplastados por un enemigo mucho más
fuerte (…) el efímero triunfo de la fuerza bruta ha disipado todas las ilusiones de
la revolución de febrero, ha mostrado la disgregación del antiguo partido republicano,
la división de la nación francesa en dos partes: la nación de los poseedores y la nación
de los obreros. En adelante, la república tricolor no tiene más que un único color, el
color de los vencidos, el color de la sangre. Se ha convertido en la república roja” (5)


A partir de entonces, el partido de Courbet será, sin vacilaciones, esa república roja y
su recorrido como artista y militante le llevará, 23 años más tarde, a la adhesión y
defensa de la Comuna de París.
En 1848 abrió sus puertas la Brasserie Andler, en la calle Hautefeuille (6º distrito),
epicentro crítico en que se gestó el nuevo movimiento realista; alternaban allí gentes
como Proudhon y Baudelaire, pintores como Corot, Daumier y el propio Courbet,
además de críticos (Champfleury) y también coleccionistas (Alfred Bruyas).
Courbet, que durante los años anteriores se había ocupado en reflejar el mundo
pequeño burgués en retratos y cuadros de costumbres “a la holandesa” se
resituaría tras el 48 en nuevas coordenadas derivadas del deseo de nutrir su pintura
con valores popular-proletarios y en palabras de Clark (6) “posicionándose ante un
público doble, uno al que dirigirse (el que considera afín) y otro al que asume como
 antagonista”.


Se abrió pues a un ciclo de ruptura y búsqueda, que proclamó con el abrupto “¡hay
que encanallar el arte!” y efectivamente lo hizo con cuadros como Sobremesa en
Ornans, de grandes dimensiones propias del “cuadro de historia” y atmósfera rural
en que junto a Courbet y su padre, sentados en modesto comedor, alguien enciende
la pipa mientras un músico callejero se ocupa en su violín. La Sobremesa obtuvo
el segundo premio en el ambiente propicio del Salón de 1848, pero fue denostado
por Ingres: “¡otro revolucionario que será un ejemplo desastroso!”
Al año siguiente, cuadros también “encanallados” como Entierro en Ornans y Los
picapedreros, se expondrían con éxito en Frankfurt del Main pero al siguiente,
1850, la regresión al Segundo Imperio enrancia el gusto del poder y en el primer
Salón Imperial de 1853, Napoleón III la emprende a fustazos contra su cuadro Las
bañistas…escandalizado ante un desnudo de mujer campesina (y por tanto…
nada charmante, a los ojos del emperador y su reestrenada corte).


De los veinte años siguientes retendremos de Courbet su pintura, siempre
oscilante entre el antagonismo y el fraternal testimonio de los avatares cotidianos
de los vencidos y sus paisajes, también sus poderosos desnudos femeninos…
frecuentemente polémicos (escandalosos para el decadente Gautier, moralizantes
para Proudhon, fascinantes siempre: La mujer del papagayo, El sueño, las tres
bañistas…). Retendremos también su desafío al tinglado artístico oficial
(rechazó participar en la Exposición Mundial de 1855 y montó un barracón anexo
con ayuda de Bruyas, donde expuso con gran éxito sus cuadros como estandarte
del realismo y el rechazo a la academia) y su amistad con Proudhon y familia y
diversos círculos revolucionarios. Pintó a Proudhon, sus hijos y a su esposa y el
mismo revolucionario le citaría frecuentemente en sus escritos sobre arte al
defenderle como un modelo de enraizamiento social y alabar la función del arte
como “defensa de las ideas, conciencia del siglo y estado de la sociedad”.


1871. Courbet y la Comuna




El impulso patriotero que alimentó la aventura bélica de Napoleón III frente a
la Prusia de Bismarck, se saldó con el fracaso militar y político. El imperio se
desmoronó y de nuevo se proclamó la República como resultado de la revolución
parisina del 4 de septiembre de 1870.
República burguesa, impotente ante el adversario, asediada por batallones obreros
armados y decididos a defender Paris, pero cuyo Gobierno capituló a inicios de
1871, cediendo Alsacia y Lorena y aceptando el pago de 5000 millones de francos
como indemnización de guerra. Sin embargo, ese mismo Gobierno sacó pecho
frente al movimiento obrero y popular decretando el desarme de la Guardia
Nacional y ensayando imponerlo mediante el despliegue de tropas. Días
después “Paris se movilizó como un solo hombre para la resistencia y se declaró
la guerra entre París y el Gobierno francés, instalado en Versalles” (7).


El 26 de marzo fue elegida la Comuna de Paris que se proclamó el 28.
Courbet, elegido por el 6º distrito al Consejo de la Comuna, fue asignado a la
Comisión de Enseñanza y elegido presidente de la Comisión de Artes. Había
solicitado la demolición de la Columna Vendôme, símbolo de la victoria napoleónica
y escrito a los artistas alemanes: “dejadnos vuestros cañones Krupp, los
fundiremos junto a los nuestros (y con ellos…) erigiremos un nuevo monumento
en la Plaza Vendôme, una colosal columna que será tan nuestra como vuestra,
la columna de los pueblos” (8).


Como comunero Courbet impulsó la Federación de Artistas, reforzando la
embrionaria asociación que desde mediados de los 60 agrupaba a quienes se
posicionaban contra el imperialismo artístico y por el derecho a exponer. Más
de 400 acudieron a la convocatoria de Asamblea Fundacional que agruparía a
artistas de todo oficio (Bellas Artes y Artes Decorativas).


La Federación, impregnada del espíritu de la Comuna, decretó la enseñanza
gratuita en todos sus niveles, la libre difusión de las producciones artísticas
frente a las tutelas gubernamentales y la supresión de partidas presupuestarias
de mantenimiento de las estructuras burocráticas de las Escuelas de Roma, de
Atenas y de la Antigua Escuela de Bellas Artes.
En el ámbito organizativo, La Federación de Artistas instituyó la igualdad de
derechos entre sus miembros y la elección democrática de su representación
mediante un comité elegido y revocable, instrumento de solidaridad y unidad
de acción.


Durante el debate en torno a la constitución de un ejecutivo del Consejo de la
Comuna (el Comité de Salud Pública) Courbet se alineó con La Minoría del
Consejo. La Minoría agrupaba a militantes más sensibles ante el desarrollo de
medidas sociales y partidarios de métodos no autoritarios, los propios de la
democracia socialista. Fueron así quienes defendieron con más vigor un gobierno
directo del pueblo para el pueblo y se opusieron al modelo de ejecutivo defendido
por jacobinos y blanquistas, que Courbet consideró anticuado y nostálgico del
1789 (escribía: “empleemos los recursos nuevos del movimiento socialista, los
propios de nuestra revolución”). Los minoritarios agruparon a internacionalistas
como Fränkel, Serraillier, Pindi, Varlin…y también a socialistas sin partido como
Valles y Ostyn (9).


Derrotada la Comuna, Courbet fue detenido el 7 de junio de 1871 y sometido a
Consejo de Guerra. Probablemente por su rango como artista ya reconocido en los
Salones y en Europa (el mismo Napoleón III le había ofrecido la Legión de Honor,
que Courbet rechazó alegando su ideario socialista y republicano) y por su propia
actividad en la Comuna (artístico-educativa, no armada) fue solo condenado a
seis meses de cárcel y 500 francos de multa.
Sin embargo, dos años después, Mac-Mahon, nuevo presidente de la república,
propuso la reconstrucción de la columna Vendôme imputando a Courbet los gastos
de la obra.


Embargado y condenado a pagar 10.000 francos anuales durante 33 años,
Courbet arruinado se exilió a Suiza. Allí murió el 31 de diciembre de 1877.
Hace pocos años, la gran exposición conmemorativa de la Comuna en el Museo
d´Orsay de Paris concluía con sus dos magníficos cuadros de truchas recién
 pescadas, en última sacudida agónica. Fueron pintados por Courbet en 1873 y
se imponían como punto y aparte tan trágico como esperanzado, tanto como las
 palabras de Marx en La Lucha de Clases en Francia: “la Revolución ha muerto.
 Viva la Revolución”.




Notas


(1). Lenin (1911) “A la memoria de la Comuna”, en Obras V.I.Lenin. Moscú.
Progreso.
(2). Sandra Pinto (1973) “Courbet”. Barcelona. Toray.
(3). Michael Lowy (1973) “La teoría de la revolución en el joven Marx”. Madrid.
Siglo veintiuno.
(4). Ernst H. Gombrich (1984) “Historia del Arte”. Madrid. Alianza Forma.
(5). Riazanov. “Marx-Engels”, cita amplia de artículo fechado el 28 de junio de
1848. Madrid.1975.Comunicación.
Marx. “La lucha de clases en Francia”. Madrid. Ayuso, 1975
(6). Clark TJ. “Gustave Courbet”. Barcelona. G. Gili, 1981(última reedición
2011, en Francia).
(7). Engels. Introd. La Guerra Civil en Francia. Pekín. Ediciones en Lenguas
Extranjeras, 1978.
(8 y 9). Bernard Noël. Dictionnaire de La Commune (I y II). Flamarion, 1978






















viernes, 9 de septiembre de 2011

38 ANIVERSARIO DEL GOLPE MILITAR EN CHILE


VIERNES 9 DE SEPTIEMBRE DE 2011


Ultimo Discurso de Salvador Allende, el 11 Sept 1973

POBRE CHILE!, POBRE CHILE!